domingo, 10 de febrero de 2008

ENSAYO


HOLA ASESOR Y COMPAÑEROS, COMPARTO CON USTEDES ÉSTA, NUESTRA PRIMER TAREA:

NUEVAS HERRAMIENTAS, NUEVAS EXIGENCIAS:
LAS TECNOLOGÍAS COMO PRECURSORAS DEL CAMBIO EDUCATIVO



Reflexionando un poco acerca de los adelantos tecnológicos que han ocurrido en los últimos años, no sólo en el área educativa sino en general, es verdaderamente impresionante darse cuenta de los muchos cambios que han ocurrido, su repercusión y presencia en la vida cotidiana. El papel que tiene la tecnología en la vida de los niños y adolescentes de estos días, es muy diferente al de gente que no hace muchos años tenía la misma edad. Un ejemplo claro de ello es la gente que hoy, en el año 2008 tiene de 26 a 30 años. A esta generación se le puede considerar aún bastante joven y puede pensarse que ya tuvo oportunidad de crecer en una época rodeada de avances tecnológicos. Sin embargo, y como anteriormente se menciona, su niñez y adolescencia estaba rodeada de un contexto muy diferente al de los jóvenes actuales. Esta citada generación que nació entre finales de los años setenta y principios de los ochenta, fue seguramente la última que pasó la secundaria y preparatoria sin tener un Ipod, una laptop o un teléfono celular; Internet fue en sus años de escuela una novedad que poco a poco se convirtió en algo más cotidiano, pero que al principio representaba una herramienta de no muy fácil acceso. Para una generación que hoy día es aún muy joven pensar en tal red de comunicación era increíble, y para los adolescentes actuales es inconcebible vivir sin ella.
Tales cambios en la vida cotidiana han creado, por supuesto, la necesidad de pequeños y grandes cambios en muchas situaciones y en cada lugar que frecuentamos: Muchos restaurantes ofrecen una conexión inalámbrica a Internet para aquellas personas que requieren trabajar o simplemente divertirse utilizando su computadora portátil, muchos hospitales, salones de clase y otros lugares públicos hoy muestran, además de un ya familiar letrero de no fumar, o no introducir alimentos, uno que prohíba o limite el uso de celulares. Estos son simplemente un par de ejemplos que reflejan cómo sin darnos cuenta, hemos integrado los avances y “gadgets” nuevos en nuestra vida cotidiana. En este sentido, la conocida frase “renovarse o morir” cobra un gran significado: empresas, negocios, lugares públicos y en general la sociedad se han visto en la necesidad de hacer cambios en su estructura para ir al día junto con las nuevas tecnologías y las necesidades que éstas han creado. Esto nos da pie a la reflexión acerca de la manera en que el ámbito educativo se ha adaptado o ha evolucionado de acuerdo con las nuevas necesidades, los nuevos recursos y los nuevos tiempos. ¿Ha estado la educación a la altura de las necesidades modernas, y la manera en que la tecnología ha creado nuevas mentalidades?
Como bien menciona Papert en su libro Replantearse la educación en la era de los ordenadores (1985), si un profesor del pasado viajara en el tiempo quizás no se asombraría demasiado al observar la evolución que ha ocurrido en el campo educativo. Si bien aspectos como la educación a distancia o aditamentos como los pizarrones interactivos, proyectores y demás accesorios propios de la educación moderna sí resultarían algo novedoso, un profesor del pasado aún encontraría algo familiar en la práctica educativa actual. Esto por supuesto, nos pone a pensar en la necesidad de que la educación evolucione junto con los avances tecnológicos, y no simplemente los integre como parte de su infraestructura.
Retomando un poco aquello que se mencionó anteriormente, con respecto a la incorporación tan rápida en la vida cotidiana de dispositivos como el celular, los videojuegos y las computadoras, me parece importante reflexionar en el hecho de que la novedad que esto supone no se limita al mero uso de estos dispositivos, sino al cambio en la mentalidad y actitud que estas herramientas tienen en los jóvenes de hoy. Ellos cuentan ya con los elementos necesarios para ver, escuchar y conocer cosas que generaciones pasadas no tenían. Es lógico pensar que con este acceso a la información tan amplio que se tiene actualmente, la forma de abordar el aprendizaje debe obedecer a esa visión más amplia y activa de los estudiantes. Introducir nuevas herramientas en la educación utilizando métodos o principios propios de otro contexto histórico y educativo completamente diferente, es como querer ver una excelente película formato BETA reproduciéndola en un aparato DVD. Con esto no quiero decir en absoluto que todo método o teoría educativa anterior al 2000 sea obsoleta, sino que la visión innovadora (anhelante, diría Papert) de muchos educadores del pasado, puede hoy día tomar la tecnología como una aliada para poder finalmente tener una repercusión en la práctica educativa, siempre y cuando se le adapte a la nueva mentalidad de los estudiantes de hoy, que como ya se mencionó, traen consigo una carga de destrezas, información y visión del mundo muy diferente a la de los estudiantes de los tiempos de Vygotsky o Galperin. Sus ideas revolucionarias quizás puedan ser mejor aplicadas hoy, transfiriéndolas a las necesidades y perfil de la educación actual. La revolución tecnológica abre camino también para la apertura y revolución de ideas que por mucho tiempo ha necesitado el campo educativo, reduciendo un poco, quizás, la resistencia de muchos profesores y administradores educativos con respecto a la misma.
Veo con optimismo la perspectiva a futuro de la educación. Cada vez más se pone de manifiesto la necesidad de poner al alumno como actor principal y no solamente espectador del proceso de aprendizaje; cada vez más el profesor toma un rol como soporte esencial en dicho proceso, pero sobre el cual no recae toda la responsabilidad ni el papel protagónico que pertenece al alumno. El profesor es la guía y no solamente transmisor. Las tecnologías que hoy tenemos al alcance todos quienes nos encontramos involucrados en el terreno de la educación, pueden ser útiles armas que nos permitan lograr el largamente logrado objetivo de que la escuela sea un formador integral, que lleve a los estudiantes a realmente ver la relevancia de la educación en su entorno cotidiano, y no solamente verla, sino aplicarla, que lo aprendido logre llevarlo a ser capaz de hacer algo que antes de la escuela quizás tenía solo en potencia, misma que la escuela activó en su papel de guía.
Los educadores de hoy tenemos entonces, una tarea muy grande por hacer, lo cual es siempre gratificante, pues no hay una pared que nos limite para aprender más y esto en consecuencia nos permite ponernos constantemente en el lugar de nuestros alumnos y tratar de actuar en su beneficio. Busquemos las alternativas para que la tecnología, al integrarse en nuestra labor implique un cambio benéfico real, y que el cambio no se limite a la presencia de una computadora o al letrero de “Apague su celular” en la pared de nuestras aulas.

Ivonne García

REFERENCIAS:
Papert, S. (1995). La Máquina de los niños. Replantearse la educación en la era de los ordenadores. Barcelona: Paidós.
Farray, J.J. y Aguilar (2001).Nuevas Tecnologías aplicadas a la educación: ¿Una asignatura? Madrid: Nogal.pp110-117.Versión electrónica:
http://dewey.uab.es/PMARQUES/evte2/varios/link_externo_marco.htm?http://dewey.uab.es/pmarques/evte/josefa2.doc

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